Una hoja de cálculo no avisa cuando una excavadora lleva seis días parada, ni sabe que un camión necesita la ITV antes de salir. Apuntiq junta maquinaria y reparto en un solo sistema — sin mezclarlos nunca — con mantenimiento, traslados y facturación al día.
La maquinaria se mide en horas y se asigna a una obra. Los camiones se miden en kilómetros y se asignan a un pedido de cliente, con albarán y factura. Apuntiq los trata como lo que son: dos negocios distintos que comparten ficha, taller e historial, pero nunca la misma tabla.
Excavadoras, grúas, compactadores, generadores. Cada equipo tiene ficha técnica, coste por hora, historial de mantenimiento y la obra a la que está asignado — con un plano por zonas para saber exactamente dónde está.
Pedido de cliente, camión y conductor asignados según carga e ITV, albarán firmado en el móvil con foto y báscula, factura agrupada al cierre del mes. Cada camión, con su ruta y sus kilómetros del día.
Nada de un panel único para todo el mundo: cada rol entra a la pantalla que necesita, en el dispositivo que usa.
Busca por código, matrícula o modelo. Filtra por familia. Traslada varios equipos a la vez sin abrir uno por uno.
Un parte crítico crea la orden de trabajo solo. El taller ve recambios, horas estimadas y coste antes de tocar la máquina.
Un plano real de la obra, no una lista plana. Traslados con aprobación del jefe de obra y acta firmada a la entrega.
Introduce los días de uso previstos y el sistema calcula el punto de equilibrio frente a comprar — con avisos de devolución antes de que caduquen.
Los albaranes firmados se agrupan por cliente y mes. Nada de repasar papeles para saber qué queda por facturar.
Cada dato lleva quién, cuándo y desde dónde se registró — con la hora del dispositivo y la del servidor, separadas si no coinciden.
Objetivos táctiles grandes, contraste alto, texto siempre junto al color de estado — un 8% de la plantilla tiene alguna forma de daltonismo, así que el color nunca es la única pista. Y si no hay cobertura, lo que se envía queda en cola en el propio dispositivo y se sincroniza solo al recuperar señal, sin perder la hora real del parte.
El código va en la cabina y en el chasis. Identificar un equipo lleva un segundo.
Foto, gravedad y descripción por voz o texto. La ubicación y la hora se capturan solas.
La cola es del dispositivo, no del usuario — sigue ahí aunque alguien cierre sesión.
Cualquier empleado puede mirar dónde está un equipo, en modo solo lectura.
Apuntiq nace de un problema real de flotas mixtas en Balears — maquinaria y reparto que hoy se llevan en hojas de cálculo distintas, sin que se hablen entre sí.
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